A
pesar de
la incertidumbre
política
causada
por el
tema de
la reforma
agraria
impulsada
por el
presidente
Jacobo
Arbenz
Guzmán,
Don Pepe
García
trabajó afanosamente
desde el
inicio.
Con la
energía
que le
inyectó,
la Finca
Los Tarros
empezó a
crecer
en productividad
y desde
el inicio
de sus
operaciones,
se incrementaron
las cargas
de panela,
los quintales
de café pergamino
y el ganado
de engorde.
Se tuvo
un buen
desarrollo
tanto en
café como
en la caña
de azúcar
produciendo
panela
y mieles
vírgenes.
 
En
1959, la
caña
de azúcar
utilizada
para producir
panela
empezó a
ser transformada
en mieles
vírgenes,
que eran
vendidas
a la destilería
de Santa
Lucía
Cotzumalguapa.
Luego,
esta añejadora
suspendió las
compras
de miel
y entonces
en Los
Tarros
se tomó la
decisión
de producir
azúcar.
Con
ese propósito,
durante
el gobierno
del General
e Ingeniero
Miguel
Ydígoras
Fuentes,
fue comprada
al Estado
la maquinaria
de la Finca
Nacional,
llamada
Cecilia,
situada
en San
Francisco
Zapotitlán,
Suchitepéquez.
El precio
pagado
fue de
18 mil
quetzales.
Se transportaba
la caña
en tres
camiones,
cada uno
con cinco
toneladas
por viaje.
Otra parte
la transportaban
veinte
carretas
de madera,
haladas
por bueyes,
hacia los
lugares
cercanos
al ingenio.
Los Tarros
era un
ingenio
que tenía
pequeños
molinos
de 36 pulgadas
de largo,
cuya capacidad
de molienda
diaria
oscilaba
entre 400
y 600 toneladas.
Sin embargo
la operación
del ingenio
empezó a
crecer.
Se adquirió un
molino,
lo que
permitió aumentar
la molienda
a 1,800
toneladas
diarias.
Entre
1950 y
1967, Don
Pepe fue
el principal
responsable
de la empresa,
sin embargo
sus hijos
Similiano
y Lucrecia
estaban
a punto
de recibir
el legado
de su padre...valores
más
grandes
que el
patrimonio
de la empresa
familiar:
honorabilidad
y amor
al trabajo.
El
hijo mayor
de Don
Pepe y
Doña
Anny de
García,
Similiano
Garcia
se integró a
partir
de 1950,
como un
trabajador
más
a Los Tarros.
Se pasaba
meses enteros
en el ingenio
y las fincas;
de esa
forma llegó a
conocer
todos los
pormenores
del negocio
y a todos
los compañeros
de trabajo
en todas
las fases
del proceso,
desde el
cultivo
hasta la
fabricación
de azúcar.
Se caracterizó siempre
por ser
un hombre
con gran
energía
humana,
lo que
le hizo
ser el
motor más
poderoso
de Los
Tarros,
y tiempo
después,
de La Unión.
Don
Similiano
supo ganarse
el respeto
y la admiración
de todos,
por sus
cualidades
empresariales
y humanas.
Su impulso
empresarial
lo combinó con
iniciativas
de mejora
a todo
el personal
en las áreas
de educación,
salud y
condiciones
de vida
en general.
Dado
que en
terrenos
aledaños
al ingenio
Los Tarros,
no existían
tierras
para continuar
ampliando
este ingenio,
a finales
de los
años
sesenta
se adquirieron
fincas
en zonas
bajas de
Santa Lucía
Cotzumalguapa,
en donde
se vislumbraba
mayor potencial
de crecimiento.
Y se decidió fundar
una nueva
planta
de producción
de azúcar,
a la que
se llamó Ingenio
La Unión.
El
Ingenio
La Union
comenzó operaciones
el 20 de
enero de
1970 en
la Finca
Belén,
situada
en Santa
Lucía
Cotzumalguapa,
Escuintla
y en su
primera
zafra produjo
160 mil
quintales
de azúcar.
Luego
se inició el
proyecto
de ampliación
para lo
que se
necesitó más
maquinaria.
La mayor
parte de
los equipos
se compraron
en Puerto
Rico. La
primera
etapa del
proyecto
consistía
en llevar
al ingenio
a moler
2000 toneladas
de caña/día,
y en una
segunda
etapa llevarlo
a 6000
toneladas
de caña/día.
Al inicio
de los
años
noventa
el ingenio
ya molía
7000 toneladas
de caña/día.
Posteriormente
mediante
cambios
paulatinos,
pero sobre
todo debido
a una mejor
gestión
del grupo
humano de
la fábrica,
se logró llegar
a moler
12500 toneladas
de caña/día.
A
comienzos
de los
años
90, cuando
existía
un déficit
en la producción
de energía
eléctrica
en el país
y acababa
de promulgarse
una ley
que permitía
a empresas
privadas
participar
en la generación
de electricidad,
se tuvo
la visión
del potencial
de este
nuevo negocio
y se firmó un
contrato
con la
empresa
eléctrica
de Guatemala
para la
venta de
energía
eléctrica
y se empezó de
esta forma
a cogenerar,
usando
como combustible
el bagazo
de la caña
de azúcar.
Para
lograr cumplir
con este
contrato
se tuvo
que hacer
grandes
inversiones
en calderas
de más
alta presión,
turbogeneradores
de mayor
potencia
y cambios
significativos
en los equipos
del proceso
industrial,
para ahorrar
energía
y lograr
la venta
contratada.
Entre
los cambios
realizados,
cabe destacar
que este
ingenio
fue el
primero
en el mundo
en usar
motores
eléctricos
de corriente
alterna
como fuerza
motriz
para todos
los molinos.
Actualmente
se genera
suficiente
electricidad
para ser
autosuficiente
en el proceso
industrial
y a su
vez se
vende al
mercado
eléctrico
nacional
30 MWH.
En
forma paralela
al desarrollo
de la fábrica,
se dio
una evolución
y mejoramiento
en el área
agrícola.
Se estableció el
paquete
tecnológico
del cultivo
de la caña,
que consiste
en preparación
de tierras,
siembra,
fertilización,
riegos,
control
de malezas,
control
de enfermedades
y plagas,
así como
la cosecha
de caña.
Esta última
incluye
corte,
alce y
transporte,
el denominado
camino
de la sacarosa,
planificación
y aplicación
de madurantes.
La
Unión
fue el primer
ingenio
en Centro
América
en aplicar
tecnología
biológica
para el
control
integrado
y sostenible
de plagas.
Actualmente éstas
se emplean
en otros
ingenios
y países
para mejorar
la sanidad
vegetal.
En
el año
2000, como
la mejor
opción
de realizar
la transición
de la segunda
a la tercera
generación
de accionistas,
se firmó un
convenio
mediante
el cual
se constituyó el
Consejo
de Administración,
formado
por directores
externos.
Actualmente
se desarrolla
un proyecto
de expansión
que llevará al
ingenio
a moler
18000 toneladas
de caña/día
en la zafra
2008-2009.
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